Por desgracia, muchas veces los motoristas no somos vistos cuando circulamos en moto, ya que son mucho más pequeñas y más difíciles de ver.

Tenemos que hacer que a pesar de ser un vehículo más pequeño, se nos vea de igual manera que los otros vehículos y dejar de ser tan vulnerables.

Una de las cosas que es muy importante es nuestra colocación respecto al tráfico, ya que tener una buena colocación puede hacer que seamos vistos correctamente por el resto de usuarios. Al fin y al cabo si el motorista se acerca demasiado a los vehículos, puede que no sea visto al entrar en la zona de ángulos muertos.

Para ello, los motoristas debemos dejar un espacio muy amplio de seguridad para que en caso de no ser visto tener tiempo a reaccionar en cualquier situación de peligro. También hay que ser muy previsibles e indicar con mucha antelación nuestros movimientos con los intermitentes.

Otra de las cosas que más influyen son los colores. Como hemos mencionado anteriormente, somos un vehículo más pequeño y difícil de ver y si vamos de color negro no conseguimos ser más visibles y menos todavía si conducimos de noche. Por eso hay colores como pueden ser el amarillo, blanco o el rojo con los que se nos reconocerá de manera más fácil. Y si tienen elementos reflectantes mejor aún.

Por otra parte, hay veces que por mucho que señalicemos no tenemos claro que los demás conductores nos han visto ya sea por lo cerca que siguen de nosotros o por la alta velocidad que llevan. Es por eso que además de señalizar con los intermitentes, ayudarse con gestos indicando a dónde queremos ir ayuda a que les quede más claro la intención que tenemos.

Por último, la luz de freno también nos ayuda a que nos vean con mayor facilidad, por eso nunca está de más darle varias veces para ser vistos y tener más precaución.