Ruta en moto por el Tajo

Ruta en moto por el Tajo

Gustavo Cuervo

Recomendamos en esta ocasión una ruta larga de casi 1.000 kilómetros para la que hay que dedicar al menos tres días, pues además de su longitud, son muchos los lugares, ciudades y pueblos de interés que se encuentran a los márgenes del río más largo de la península ibérica, el Tajo. Es una ruta que transita por España y Portugal, empezando en la serranía de Cuenca, dentro de la provincia de Teruel, y atraviesa por el centro toda España de este a oeste. El último tramo también atraviesa Portugal a su mitad para finalizar en una grandiosa desembocadura en el océano Atlántico.

Seguir el cauce del río Tajo en todo su recorrido es un viaje fantástico, pues además de los múltiples paisajes que se van mostrando a sus orillas, también se asoman a sus aguas ciudades milenarias y pueblos cargados de magia y monumentos singulares. Un río que marcó la historia de España durante siglos, que le llenaron de sucesos y leyendas que da gusto escuchar de labios de los vecinos que pueblan sus orillas.

Comienza el viaje en el nacimiento de tan ilustre río, un brotar bastante humilde en un altiplano en la provincia de Teruel, muy cerca de los límites con la de Cuenca. Los monumentos de notables dimensiones sí que marcan aquí la importancia del río más largo de la península ibérica. Solo llegar hasta el nacimiento del río ya es un bonito viaje, pues inevitablemente hay que atravesar sierras surcadas por muy bellas carreteras de montaña, vengas de donde vengas. El primer tramo se sigue por carreteras locales en la serranía de Cuenca y Guadalajara. Naturaleza de montañas y bosques de solitarios parajes en un primer tramo donde el Tajo viaja hacia el norte, descubriendo lagunas, cascadas y remansos de aguas cristalinas. Al principio no hay una carretera paralela que siga de cerca el cauce, pero sí la preciosa carretera CM-2106 por la sierra de Cuenca, una de las más bellas rutas para moto del centro peninsular, pasando por el retorcido puerto del Cubillo y la población de Tragacete hasta el Puente del Martinete. Desde aquí, una pista forestal fácil y accesible para cualquier moto, siempre que esté seca, enlaza Puente Martinete pasando por el Salto de Poveda con Puente de San Pedro. Una larga ruta trail de la mayor calificación. Esta pista, de espectaculares miradores sobre el cauce atrapado entre farallones rocosos de singulares formas, está abierta todo el año, si bien tiene restricciones al tráfico algunos fines de semana en primavera y verano.

El siguiente tramo de la ruta, siguiendo el río Tajo, serpentea con rumbo sur y oeste para remansarse en los grandes embalses de Entrepeñas y Buendía, que algunos llamaron el Mar de Castilla. Los paisajes alcarreños, salpicados de pueblos históricos, se reflejan en las aguas de un divagante río Tajo que avanza hacia el oeste para entrar en la Comunidad de Madrid y recrearse en los jardines de Aranjuez, lugar de recreo de reyes españoles. Las carreteras por esta zona, que ofrecen lomas y no montañas, son dulces, con trazados sencillos, hasta alcanzar Toledo. La bimilenaria ciudad fue capital de las tres culturas religiosas dominantes de Occidente: cristiana, musulmana y judía. La carretera que rodea Toledo es una de las más bellas circulares de Europa por sus continuos y fantásticos miradores panorámicos sobre una ciudad Patrimonio de la Humanidad. Imprescindible recorrerla y tomar alguna foto panorámica desde su tramo sur, donde se encuentra el Parador de Turismo.

Siguiendo la ruta del Tajo por la plana CM-4000 se encuentra el embalse de Castrejón y sus afamadas Barrancas de Burujón. Acceso por pista sencilla. Una escala fundamental y no menos importante es la gran ciudad de Talavera de la Reina, que casi iguala en población a la capital. La Basílica de Nuestra Señora del Prado, denominada por el emperador Felipe II Reina de las ermitas y también conocida como la Capilla Sixtina de la cerámica, representa la artesanía más notable de la ciudad. Se encuentra en los jardines de El Prado, de influencia francesa, un lugar de esparcimiento de la urbe con su fuente de Las Ranas y la plaza del Laurel. En todo el jardín se pueden admirar múltiples elementos constructivos —pérgolas, bancos, maceteros— donde la cerámica está presente como principal elemento artístico y firma de esta ciudad tradicionalmente alfarera.

El viaje sigue por la comarca de la Jara, con la principal referencia urbana de El Puente del Arzobispo. Una zona muy poco conocida y con reviradas carreteras entre frondosa vegetación de jaras que en primavera se cubren de infinitas flores blancas y amarillas que parecen “huevos fritos”. Se entra en Extremadura por un nuevo Parque Nacional: Monfragüe. Su nombre es evolución del que le pusieron a la región en tiempos de los romanos, “monte fragoso”. Aquí se muestran los escenarios y paisajes más representativos de la dehesa y el bosque mediterráneo con su fauna al completo. Atención a la travesía repentina en la ruta de ciervos y jabalíes, en especial al atardecer. Siguiendo carreteras locales por el norte o por el sur del Tajo se alcanza Alcántara, donde para cruzar el gran río los romanos construyeron un armonioso puente que cumple ya dos milenios de historia. Sigue a continuación otro Parque Natural Internacional de España y Portugal que protege la naturaleza del río en su entrada en el país lusitano.

Dentro de Portugal, las carreteras que viajan junto al río son sinuosas y en un continuo sube y baja zigzagueante por las colinas que los bordean. Mientras la A-23 es la autopista rápida, la N-118 y la N-3 son mucho más turísticas e interesantes, enlazando pueblos saturados de historia y monumentos. Cambia el Tajo a rumbo sur y se hace más perezoso y ancho para acabar por abrirse en el estuario más grande de la península ibérica, catalogado en su zona norte como reserva natural y conocido como el Mar de la Paja. El largo y armonioso puente de Vasco de Gama lo cruza en su centro para dar acceso a la capital portuguesa, Lisboa, que reclamará la atención del viajero durante tantos días como desee, pues siempre encontrará alicientes culturales y gastronómicos, por solo citar algunos, de la preciosa capital de Portugal. El puente 25 de Abril, de paso muy recomendable en moto, es la entrada o salida de la ciudad hacia el sur, y los monumentos de la Torre de Belén, el Monumento a los Descubridores y el monasterio de los Jerónimos forman un conjunto monumental en el lugar donde el Tajo vierte sus aguas en el Atlántico.

La ruta del Tajo, que atraviesa en su centro la península ibérica, ofrece todos los paisajes y atractivos de España y Portugal en un viaje memorable.