27 Mar Tecnología en motos
JUDIT FLORENSA
Hace ya unos cuantos años que la tecnología está presente en nuestras vidas. Los grandes avances en la industria poco a poco han sido democratizados y con el tiempo han ido acaparando todos los ámbitos rápidamente. El mundo de las dos ruedas también ha experimentado este proceso y en poco tiempo se ha convertido en una herramienta clave dentro de la seguridad activa para prevenir accidentes y situaciones peligrosas.
El motero seguirá siendo siempre el actor principal y el hecho de ser los más desprotegidos en la carretera hace que estos compañeros inteligentes sean de vital importancia porque actúan de forma preventiva y nos pueden salvar de un percance. Con el paso del tiempo, son cada vez más los modelos que equipan estos avances aunque, como es lógico, las motos premium son las que cuentan con más sistemas y ayudas que nos facilitan la vida y nos la hacen más segura.

¿Cómo funciona?
Esta tecnología basa su funcionamiento en el análisis de los datos que recopila a través de los distintos sensores y cámaras que tiene la moto y que se encargan de procesar la información acerca de la inclinación, la velocidad o la aceleración, entre otros, además de monitorizar el entorno. Y todo ello hace que la moto actúe con rapidez y de forma automática en diferentes ámbitos para los que ha sido programada, previniendo situaciones de peligro. Estos automatismos se anticipan, responden antes de lo que podríamos hacer nosotros y minimizan el riesgo de sufrir un accidente. Reaccionan, entre otros, modulando la entrega de potencia, graduando la presión en el freno e interviniendo en la gestión electrónica para que los controles sean más o menos intrusivos.
También recogen datos acerca de factores externos a la propia moto, como las condiciones de agarre o los movimientos del resto de vehículos, ya sea, por ejemplo, el asfalto mojado o un frenazo del conductor que nos precede.

Algunos de los sistemas
Los ARAS – Sistemas Avanzados de Ayuda a la Conducción para motocicletas – actúan en diferentes ámbitos. Algunos de los más conocidos son los que intervienen en el sistema de frenado, como el ABS, cuando detecta que se puede dar un bloqueo de rueda. Otro de los controles comunes es el de tracción, que impide que patine de detrás cuando detecta que hay un desajuste entre la velocidad de la rueda delantera y la trasera. Si no está en contacto con el suelo o pierde adherencia, no solo perdemos estabilidad, sino que impide que el resto de ayudas funcione correctamente. Estas han ido evolucionando, como el ABS en curva o el control de tracción inteligente, en el que se tiene en cuenta el grado de inclinación o el agarre. Otros, como el antiwheelie, modulan la potencia para que no hagas un caballito muy brusco si aceleras fuerte.
Los modos de conducción son otros de los avances que permiten elegir entre distintas configuraciones en función de las circunstancias en que nos encontremos o del estilo de pilotaje que queramos llevar en un momento dado. La mayoría ya tienen un reglaje establecido pero algunas motos te dan la opción de que configures tú mismo el setting y adaptes los diferentes parámetros. Con solo tocar un botón puedes elegir el modo de lluvia o bien el off road – entre muchos otros ejemplos – en el caso de que tu moto permita un uso mixto. Incluso tienes otras alternativas, como el modo eco, que optimiza la conducción para que sea lo más efectiva posible en términos de consumo. Podríamos decir que ahora podemos delegar lo que antes dependía de nuestro control de la muñeca y capacidad de reacción ante distintas situaciones.

Hacen el trabajo por nosotros
Otro ejemplo son las suspensiones inteligentes. Las necesidades sobre las motos cambian mucho en función de lo rápido que vayamos, si cargamos o no maletas, si vamos solos o con pasajero, si circulamos en carretera o en una pista llena de baches. Estas suspensiones inteligentes ajustan los reglajes de forma automática analizando los distintos factores que acabamos de nombrar. Algunas marcas, como BMW o Ducati, han desarrollado su propio sistema. Las más caras lo incorporan, y en otros casos, forman parte del extenso catálogo de posibilidades que puedes ir añadiendo pagando un extra.
También debemos destacar la tecnología que tiene que ver con la visibilidad, como son las luces adaptativas. Si giramos hacia un lado u otro, las luces apuntan en esa dirección para que puedas ver el interior de la curva. Se ajustan de forma automática en función de las condiciones del día, moldean el haz de luz para no deslumbrar al resto de vehículos o activan los warnings en caso de hacer un frenazo fuerte para poder advertir a los demás con mayor rapidez. No nos podemos olvidar de otros sistemas que también nos ayudan a tener un mayor control del entorno, como es el radar de ángulo muerto o el control de crucero adaptativo. Es como si tuviésemos muchos más ojos controlando todo lo que hay a nuestro alrededor en tiempo real.
Y, a pesar de que la mayoría de tecnología se enfoca hacia la seguridad activa, tenemos otros casos interesantes de pasiva, que son los que actúan después. No evitan el incidente como tal, pero sí que ayudan a reducir las consecuencias en la medida de lo posible. Es el caso del sistema conocido como e-call, que detecta la caída y automáticamente llama a emergencias. De esta forma, se activa todo el procedimiento para atender al motero en el menor tiempo posible, ya que puede darse el caso de que no se encuentre en disposición de poder avisar por sí solo.

La tecnología avanzada ya es el presente
Hace algunos años que vemos prototipos en salones y otros eventos de la moto, donde las distintas firmas aprovechan para mostrar sus planes de futuro. Pero ahora ya son una realidad, no solo una declaración de intenciones. A pesar de lo rápido que evoluciona este sector, siempre va un paso por detrás de los coches. Podemos contemplarlo como referencia, pero las motos tienen otras particularidades que hacen que algunos avances, como la conducción autónoma, sean mucho más complicados. Por el momento hemos visto algunos prototipos dotados de giroscopios que mantienen por sí solos el equilibrio. A día de hoy, en las dos ruedas, son sistemas que alertan, ayudan y prevén situaciones peligrosas.
Es posible que seas uno de esos moteros a los que le abruman estos cambios tan rápidos, pero con el tiempo te das cuenta de que estos compañeros inteligentes nos ayudan en muchos aspectos, por lo que se van a acabar convirtiendo en un gran aliado. Y, a pesar de haber comentado los sistemas que incorporan las motos, también los encontramos, por ejemplo, en la equipación. Es el caso de los cascos inteligentes que integran sistemas avanzados de asistencia, conectividad y, en algunos casos, funciones basadas en inteligencia artificial. Estos detectan situaciones de peligro, permiten controlar los mandos a través de la voz, dan instrucciones de ruta, avisan de frenadas bruscas, te hacen más visible gracias a los LED que incorporan o activan la llamada de emergencia. Ahora parece algo lejano, pero probablemente en poco tiempo los integremos en nuestro día a día porque permiten evitar distracciones, centrar el foco y avisar de situaciones y señales de forma mucho más efectiva de lo que lo podríamos hacer nosotros mismos.