Cómo afecta la climatología a tu conducción

Conducir moto con niebla

Cómo afecta la climatología a tu conducción

GUSTAVO CUERVO

La climatología es un factor fundamental para montar en moto. Si bien la lluvia es lo más frecuente, hay otros factores que son aún más críticos y que obligan a prestar una atención suplementaria y un comportamiento adecuado para minimizar los riesgos.

 

Conducir moto en invierno

 

La niebla

La niebla se produce por la saturación de la atmósfera con agua y esta condensación depende, fundamentalmente, de la temperatura y la presión atmosférica.

El primer inconveniente para circular con niebla es la limitada visibilidad. Es muy importante saber evaluar en cada momento la densidad de niebla con la que te sientes suficientemente seguro. Cuanto más densa sea, circula a menor velocidad, fija tu vista en la señalización horizontal, concretamente en la línea que delimita la calzada por su lado derecho, y lo más lejos posible que te permita teniendo una visión nítida. No asumas riesgos innecesarios y en cuanto dudes, busca un lugar seguro para estacionar fuera de la carretera. Las nieblas veraniegas son menos duraderas y se producen fundamentalmente en las vaguadas y valles. Las nieblas invernales son mucho más persistentes y se producen en lugares donde la presión atmosférica de las capas altas no permite ascender a las nubes, pues la niebla no son más que nubes bajas. Las nieblas de montaña son las más fáciles de predecir, pues se ven con tiempo suficiente antes de llegar a introducirse en las mismas.

 

Conducir moto con niebla

 

Tan importante es que tu veas en la niebla como que te vean. Al circular a muy baja velocidad es más fácil que puedas ser alcanzado por vehículos por detrás de ti.

Por eso es muy importante que señalices tu posición, incluso encendiendo las luces de emergencia (warning) mientras estás dentro de la niebla. Llevar siempre colocados adhesivos reflectantes en tu casco y en las maletas de la moto es una ayuda suplementaria que no necesita ningún tipo de mantenimiento y es de gran utilidad para que te vean los vehículos que te alcancen en cualquier condición.

Aún con todo, lo más insidioso con la niebla es la condensación de agua en la visera de tu casco. La buena ventilación dentro del casco es fundamental pero también resulta inevitable, en la mayoría de las ocasiones, que se acabe empapando la visera por fuera y por dentro.  En este caso, no queda más remedio que subirla y circular con los ojos desnudos, lo que es arriesgado y fatigoso. Si utilizas gafas la situación se complica mucho más.

 

El viento

Cuando sopla el viento, hasta el más curtido motorista se tensa. Viajar en moto con viento es una de las condiciones que más agota al conductor. La continua tensión a la que someten las ráfagas de viento, especialmente si son laterales, es una de las más críticas de gestionar en moto.

Cuando circulando en moto sientas algo raro en la estabilidad de tu vehículo, mira a la copa de los árboles o a las hierbas altas a los lados de la carretera para comprobar si está soplando el viento y en qué dirección.

Hay dos factores determinantes a partir de los cuales, superados ciertos niveles, es mejor parar y evitar percances.  La fuerza o velocidad del viento y su constancia o irregularidad. Los vientos constantes, aún laterales, permiten viajar siempre con máxima atención hasta que su velocidad llega a los 40-50 km/h. Con vientos con más fuerza, lo mejor es parar y esperar a que calmen. No te fíes nunca porque el viento sople de frente (mayor consumo de gasolina pero poca afectación a la estabilidad) o de espaldas (ayuda empujando la moto menor consumo y menor sensación de velocidad), pues en cualquier cambio de dirección de la carretera, lo tendrás de lado.

La aerodinámica de cada moto influye mucho en su comportamiento con los vientos laterales. Motos con maletas y Top case y/o grandes carenados, acusan mucho más los vientos laterales.

 

Conducir moto con viento

 

Los vientos con ráfagas son los más peligrosos y los que más agotan al piloto. Hay muchos expertos que asemejan la tensión de la conducción con viento en carretera con la de los tramos de piedra en la conducción off road. En ambos casos se considera la conducción más crítica. En ambas situaciones te dirán que no hay que llegar nunca al agotamiento, pues es cuando se cometen los errores en la conducción y por tanto los incidentes no deseados.

La información puntual del clima, en este caso del viento, te ayuda a prevenir situaciones complicadas. Infórmate bien, sobre todo si vas a atravesar tramos en los que el viento es frecuente. Allí donde hay molinos aerogeneradores, habitualmente hay vientos. Aumenta la distancia de seguridad en caso de viajar varias motos para evitar colisiones por golpes súbitos de viento que te desplazan irremediablemente a ti o a tus compañeros.

Las pantallas fijas o móviles que te protegen del viento provisionalmente como taludes en la carretera o los camiones, las has de gestionar con anticipación. Si adelantas a un camión que te tapa el viento lateral provisionalmente, recuerda que cuando entres a su resguardo tendrás que recuperar tu verticalidad y no seguir empujando inclinado contra el viento lateral. Y cuando salgas de su protección, tendrás la suma del viento lateral más la del propio camión. Mucha precaución y anticipación.

En los taludes de las carreteras que protegen del viento, prepárate cuando vayas a salir de su protección para el golpe de viento. Igual sucede saliendo de túneles y viaductos. Las mangas de viento que hay en todos los viaductos donde son frecuentes, indican claramente la potencia y dirección de estos. Échales siempre un vistazo, aunque no haya viento. Nunca se sabe.