03 Mar Cursos de conducción urbana
JUDIT FLORENSA
La ciudad es, a veces, el entorno que menos respeto nos impone a los moteros. Tendemos a relajarnos porque la mayoría de desplazamientos son a bajas velocidades, pero los datos de siniestralidad de los organismos oficiales demuestran que la urbe no es precisamente inofensiva. Al contrario, está llena de trampas y, aunque sintamos que circulamos con total control, hay una serie de conceptos básicos que debemos tener interiorizados para poder reaccionar y circular con el máximo de seguridad posible.

¿Quién debe hacer uno de estos cursos?
Solemos pensar en los cursos de conducción como algo para principiantes, pero nada más lejos de la realidad. La formación es bienvenida para los moteros de todos los niveles, incluidos los más expertos. En muchos casos son los que más vicios arrastran, por lo que es conveniente volver a las raíces y tomar conciencia de ciertos movimientos y maniobras básicas. Siempre habrá aspectos que pulir y los profesionales resultan de gran ayuda porque nos pueden hacer las correcciones necesarias. Desde fuera aprecian mejor los malos hábitos y errores que cometemos y nos pueden concienciar de muchos aspectos a los que no solemos prestar tanto interés. Y lo hacen teniendo en cuenta el tipo de moto que posees, ya que cada segmento tiene particularidades que requieren unas necesidades específicas.
Otros de los casos para los que también recomendamos estos cursos son los moteros que llevan tiempo sin montar y retoman la moto después de años sin utilizarla. También para aquellos que no estén acostumbrados a circular por la ciudad porque toda su experiencia haya sido en otro tipo de entornos, o bien para los que tienen más de tres años de carnet de coche y se meten de golpe en la jungla urbana.
Por lo general, los cursos se componen de una parte teórica en la que los profesores abordan una serie de temas, y otra práctica para aplicar lo expuesto, ya sea en circuito cerrado o en un tramo de la vía que haya sido habilitado para esta actividad.

¿Qué se trabaja?
Más allá de cuestiones básicas como respetar los límites de velocidad o tener claras las normas, es importante reforzar otra serie de aspectos como los que apuntamos a continuación.
- La posición de conducción. La ergonomía es una parte fundamental de nuestra seguridad ya que nos permite tener un mayor control de la moto y, a su vez, reaccionar de forma óptima ante situaciones concretas. Si estamos mal posicionados, con un ángulo antinatural entre los codos, las muñecas y las manetas, nos fatigaremos mucho antes y no podremos responder con la misma efectividad. Debemos tener margen para garantizar una movilidad adecuada, sin llegar a estirarlos demasiado. Las piernas a veces son las grandes olvidadas y en realidad son muy útiles para acompañar los movimientos y ayudarnos a hacer palanca, de modo que no fatigamos tanto el tren superior, especialmente los brazos. Incluso actúa de apoyo en ciertos momentos donde debemos ejercer una presión extra, como en una frenada de emergencia, que se puede dar en la ciudad o en cualquier tipo de entorno.

- Control a bajas velocidades y equilibrio. Es conveniente dominar este tipo de conducción porque en la ciudad lo vas a necesitar. Debes tener un buen tacto de embrague y del gas para hacer maniobras lentas, además de ayudarte del freno trasero, que te permitirá ganar equilibrio. También es importante controlar los giros cuando son de ángulo muy cerrado o pasar por espacios estrechos sin titubear demasiado. Y, por supuesto, arrancar y parar con suavidad y sin desequilibrarte.
- Dominar la frenada. Las detenciones pueden darse de muchas maneras. Pueden ser bruscas o más progresivas en función de la situación en la que nos encontremos. Debemos tener claro cómo sacar partido tanto al freno delantero como al trasero y confiar en el ABS. El freno delantero aporta la mayor parte de la potencia de frenado, pero acompañarlo con el trasero ayuda a añadir un plus de capacidad de detención, a reducir transferencias bruscas de peso y a estabilizar la moto, especialmente a baja velocidad. Asimismo, hay que diferenciar entre una frenada que se produce en condiciones de agarre normales o las que se hacen en mojado o en suelo con grip comprometido por el motivo que sea. Tampoco es lo mismo detenerse yendo recto que hacerlo teniendo que esquivar algún obstáculo.

- Visión amplia. Siempre que circules en moto debes tener los cinco sentidos puestos en ello. Y en la ciudad debes agudizarlos más si cabe para estar pendiente tanto de tu conducción como de todo lo que sucede a tu alrededor. Mirar con amplitud nos ayudará a anticipar posibles conflictos. Hay muchas cuestiones que atender, como señalizaciones u otros vehículos que pueden cruzar, cambiar de carril o aparecer de forma brusca. Convivir con tantísimos elementos requiere que tu atención esté siempre al 100%. Acuérdate de ir echando vistazos al retrovisor de vez en cuando para tener una visión más global. Y a pesar de que la mirada es fundamental, escuchar con atención también nos puede salvar de muchas.
- Capacidad de adaptación a los cambios. En la ciudad, cualquier tramo puede presentar imprevistos: suciedad en la calzada, lluvia intensa, ráfagas de viento, más tráfico de lo habitual, vehículos haciendo cambios bruscos de carril sin señalizar, peatones imprudentes o puertas de coches aparcados que se abren de repente. Para mantenerse seguro, debemos contar con recursos y ser flexibles y camaleónicos ante cualquier situación inesperada.

- Controlar ciertas maniobras. Es fundamental saber trazar correctamente en una rotonda, frenar y arrancar en pendientes pronunciadas, cambiar de carril y saber posicionarnos correctamente en ellos. También debemos tener claro cómo aparcar, tener conciencia de los puntos ciegos, respetar las distancias de seguridad o saber predecir el comportamiento del resto de conductores en la medida de lo posible.
Además de estos conocimientos, es clave sentirse cómodo circulando en tráfico denso y conviviendo con todo tipo de vehículos. Todo empeora si vas tenso porque pierdes concentración y te desgastas más, aunque el exceso de confianza también es peligroso. Siempre hay que mantener la alerta, incluso en trayectos cotidianos hacia el trabajo o desplazamientos cortos. Cuantos más apartados domines, mayor será tu confianza y eso te permitirá moverte con soltura y seguridad en un entorno urbano tan concurrido.
Busca el que te quede más cerca
En el siguiente enlace encontrarás un listado completo de escuelas en España. Es el caso de los cursos del Servei Català de Trànsit, del Honda Instituto de Seguridad (HIS), de la Escuela RACE en Madrid o de FAST Cheste en Valencia. Como podéis comprobar, en muchos casos ofrecen numerosas opciones para los distintos perfiles de moteros y sus necesidades, desde la enseñanza más básica hasta la más específica, como es el caso de la conducción trail.

Revisa el estado de tu moto
Para concluir, te recordamos que, además de los cursos, es imprescindible que tu moto esté siempre en buenas condiciones. Lleva el mantenimiento al día para evitar tener percances por algún problema mecánico. La incidencia que tiene el mal estado de componentes como los neumáticos, los frenos o las suspensiones es superior en las motos respecto a otros vehículos porque estamos más expuestos.
Parece algo básico, pero los datos de siniestralidad registran que una parte importante de los accidentes registrados son de motos que presentaron defectos graves detectados en la ITV. Además, debemos ser muy conscientes del tipo de moto que estamos llevando y de nuestras capacidades. Hay que valorar concienzudamente si es adecuada para el entorno por el que vas a realizar la mayor parte de tus desplazamientos, por el tamaño, la cilindrada o la exigencia a la hora de circular. Dominar tu moto hará que tu día a día sea más sencillo y mucho más seguro.