Discos de freno de moto

Discos de freno de moto

JUDIT FLORENSA

Los frenos son uno de los aspectos más importantes de la moto por lo que respecta a la seguridad. Hoy ahondaremos en los discos, que son una de los componentes de estos sistemas. Existen diversas opciones en el mercado en función del tipo de moto que tengas y del segmento al que pertenezca, de su rendimiento y del uso que hagas. Puedes encontrar diferentes tamaños, calidades, propiedades, materiales, grosores o con tratamientos o recubrimientos para protegerlos de la corrosión y favorecer la durabilidad.

 

Discos de freno perforados

Son los que encontramos de forma más habitual en una parte importante de los modelos presentes en el mercado. Cuentan con una serie de orificios para optimizar el flujo de aire y conseguir mantener la temperatura a raya. Asimismo, favorecen la disipación de gases generados por la fricción de los componentes durante la frenada, además de ayudar a eliminar agua, partículas o suciedad que puedan suponer una pérdida de eficacia fruto de un uso intenso y prolongado.

 

 Discos de freno flotantes

Disco Flotante

Este tipo de disco de freno cuenta con una construcción característica en la que podemos diferenciar dos partes. Por un lado, la superficie exterior, que es la que está en contacto con las pastillas y, por el otro, la parte central, que está fijada a la rueda de la moto. Ambas se unen a través de unos pasadores que permiten cierto movimiento en la parte fijada al cubo de la rueda. De esta forma, se corrigen las pequeñas desalineaciones entre disco y pastillas. Este hecho ayuda a reducir la deformación del disco y el desgaste irregular tanto de pastillas como del disco, además de favorecer un mejor enfriamiento y reducir las vibraciones.

Es una opción para motos de alto rendimiento y deportivas, con las que hacemos un uso bastante extremo, con frenadas fuertes y constantes, como en los circuitos, donde se someten a un pilotaje estresante. Debido al diseño especial y más complejo, son discos con un coste más elevado que los convencionales.

 

 

 

 

Discos de freno lobulados

Freno Lobulado

Son los discos que presentan una forma distinta a la redondeada que encontramos habitualmente y que cuentan con un aspecto particular con ondulaciones, recortes y perforaciones. Esta característica ayuda a evitar el sobrecalentamiento del disco y, por lo tanto, la posibilidad de que sufra deformaciones porque elimina mucho mejor el calor que se genera como resultado de una frenada intensa y continua. Por otro lado, este diseño particular y la fuerza centrífuga favorece la salida y expulsión de suciedad u otras partículas que se puedan incrustar, como polvo, barro o agua. Estos dos factores garantizan la estabilidad y efectividad del sistema de frenado en todo tipo de condiciones, incluidas las más exigentes, además de aumentar su durabilidad.

Este tipo de disco de freno no supone una gran ventaja respecto a los convencionales en caso de que circules con tranquilidad y suavidad. Si es así, no valdría la pena montar unos lobulados porque, además, tienes que tener en cuenta que en muchas ocasiones tienen un precio superior.

 

 

 

El tamaño sí importa

Los discos de freno sobredimensionados ofrecen un extra de rendimiento porque cuentan con un mayor diámetro y están unidos a pinzas de mayor sección y soportes extendidos. Este diámetro superior ofrece más fuerza de frenado con la misma mordida. Del mismo modo que es más fácil mover un peso con una palanca larga, cuanto más alejados estén del centro de la rueda, mayor será la eficiencia en la frenada.

Normalmente, con un mayor diámetro también se incrementa la superficie de contacto de las pastillas con el disco. Con una sección más amplia obtenemos una mordida más potente. Esta característica suele ir acompañada de un mayor grosor, rasgo que contribuye a aguantar mejor las frenadas extremas.

Disco de Freno de Carbono para MotoGP

Este plus de eficacia y los materiales empleados para su fabricación se traducen en un coste más elevado. La máxima expresión la encontramos en MotoGP, donde los discos pueden llegar a tener un diámetro de hasta 355 mm, una cifra que no aumenta porque no hay más espacio disponible. Además, en este mundial usan los de carbono, incluso en condiciones de lluvia desde hace unos años. Este material ofrece un rendimiento descomunal pero tiene un inconveniente que lo hace incompatible con un uso convencional, y es que trabaja en un rango muy concreto de temperatura y, si no es con un tipo de conducción muy al límite, no podría alcanzar el mínimo para empezar a ser efectiva.

 

 

 

 

Ten presente el mantenimiento

Sea cual sea la opción que montes, es importante que sigas una serie de recomendaciones y que seas cuidadoso con el mantenimiento. No te pases apurando las pastillas porque acabarás desgastando el disco en exceso. Cambiar pastillas es más sencillo y barato, y te asegurarás de que los discos estén en mejor estado y, por lo tanto, que no pierdan potencia de frenada. Si te comes el ferodo de las pastillas más de la cuenta, fastidiarás el disco y te tocará cambiarlo. Perderás prestaciones y te costará más dinero.

También debemos estar atentos al desgaste del propio disco, que dependerá en gran medida del uso que hagas de tu moto. No nos referimos solo a un tema de exigencia de frenado o de kilómetros acumulados. Tenemos que tener en cuenta otros factores, como  la exposición a inclemencias o si la moto duerme en garaje o al intemperie, entre otros. Si hemos circulado en lluvia y, al aparcar, no nos aseguramos de que se han secado, podrían oxidarse. También tenemos que prestar atención a la posible acumulación de suciedad y residuos, que deberíamos limpiar cuidadosamente.

Por otro lado, en el disco encontrarás una cifra en la parte central que indica el grosor mínimo que tiene que tener. Suele estar entre los cuatro y cinco milímetros. Si superamos este límite, perdemos rendimiento, además de suponer un riesgo por fatiga de materiales en una parte tan importante como es la frenada.