JUDIT FLORENSA
La circulación urbana puede ser traicionera. Los motoristas solemos ir muy concentrados en zonas rápidas o carreteras de curvas, pero tendemos a relajarnos un poco más de lo habitual cuando vamos a velocidades más reducidas. Y esto es un grave error ya que la ciudad es un entorno repleto de trampas y de situaciones que nos obligan a no bajar la guardia ni un solo segundo. A continuación haremos un listado de los errores más comunes que cometemos en este entorno y qué hacer para evitarlos y no ponernos en peligro más de la cuenta.
-No equiparnos bien. Ya sea por llevar una vestimenta poco adecuada o porque ésta no sea completa. ¿Para qué voy a ponerme todas las prendas de moto si únicamente tengo que recorrer un trayecto de 10 km de casa al trabajo? Que los desplazamientos sean cortos o que las condiciones no acompañen, como el calor intenso, no pueden ser una excusa para no ir bien protegido. Existe indumentaria de diseños variados y pensada para todo tipo de usos y temperaturas.

-No mirar lejos siempre. Tener una visión panorámica te ayudará a predecir distintas situaciones. Los retrovisores no están para decorar, así que puedes ir echando un vistazo para tener la situación controlada, no solo cuando tengas que hacer un cambio de carril. Piensa que, aunque prestes mucha atención al entorno, éste no siempre te va a ver a ti con la misma claridad, por lo que debemos tener cuidado en determinados momentos, como cuando nos encontramos en un punto muerto. Hay vehículos, como los camiones, con los que tendremos que multiplicar nuestra atención. Elegir prendas de moto de colores llamativos también ayudará a que el resto de conductores se percaten de nuestra presencia.
-No te confíes en los pasos de cebra o en zonas en las que haya coches aparcados. Si la visibilidad no es óptima, lo ideal es aminorar la marcha por si hubiese un peatón a punto de cruzar. Y, de circular al lado de vehículos estacionados, es importante dejar el margen suficiente como para evitar una colisión en caso de que abran alguna puerta.
-No respetar la prioridad de paso ni los límites de velocidad. La moto es un vehículo de medidas contenidas y de gran agilidad, lo que puede provocar que nos precipitemos a la hora de hacer ciertas maniobras o que cometamos el error de no respetar las líneas continuas o las velocidades máximas. En la ciudad hay tramos muy estrictos, como los de 30 km/h. Evita desobedecerlos o hacer la goma frenando en los puntos que haya radar y volviendo a acelerar fuerte una vez los hayas pasado. Tampoco pegues un acelerón para pasar un semáforo en ámbar ni arranques antes de que se ponga en verde, que no se trata de ir haciendo la pole. Y de todos modos, aunque se ponga verde, no salgas disparado sin comprobar que el resto de vehículos ya ha terminado de pasar, porque siempre hay algún perla que se queda rezagado y que cruza su semáforo en rojo.

–No anticiparnos lo suficiente. Estar concentrado y atento no es suficiente. Debemos estar pendientes de nosotros mismos y del resto. Intentar predecir ciertos movimientos nos ayudará a evitar posibles percances. A veces solo hace falta observar un vehículo durante unos segundos para ver qué tipo de maniobras hará. Puede que un conductor se acerque mucho al resto de vehículos, que frene y acelere bruscamente, que no señalice con intermitentes o que haga cambios de carril indebidos, entre otras muchas cuestiones. Hacer adelantamientos muy ajustados o zigzaguear – como cuando nos encontramos en una retención -, también nos puede poner en peligro, ya que hay poco espacio entre vehículos y los cambios constantes de posición y carril hacen que el resto de conductores prácticamente no nos pueda ni ver.
-No extremar precauciones cuando haya condiciones difíciles. Debes ser especialmente prudente si te pilla un día de lluvia. El agarre del asfalto disminuye considerablemente, no solo por la presencia del agua, sino también por la posible formación de charcos en algunos puntos. Los tramos sucios, los baches, las zonas pintadas o las alcantarillas también suponen una pérdida de grip. Asimismo, debes tener en cuenta que perdemos visibilidad debido al posible espray de otros vehículos o a causa de las gotas de agua en la visera del casco. Circula con extra de cautela si sopla mucho viento porque las rachas fuertes te pueden sorprender en cualquier momento y te pueden desestabilizar.
-Tener la tentación de usar la acera o los pasos de cebra a modo recorte. Este tipo de maniobras pueden restar algún minuto a nuestro trayecto pero no por el hecho de ir en moto dejan de ser una infracción. Del mismo modo, aparca solo en los sitios permitidos. Asegúrate que se puede consultando la señalización pertinente.

-Ser dócil con el gas y el freno. Esta es una recomendación que hacemos en todo tipo de circunstancia, aunque es todavía más importante en la ciudad. Por lo general, es una circulación abarrotada de vehículos y las distancias entre ellos suelen ser reducidas. Si circulamos con suavidad evitaremos muchos sustos, como ser embestidos por otros en caso de hacer un frenazo. No aceleres como si estuvieses en una salida de MotoGP ni apures la frenada como si te fuera la vida en ello. Siguiendo con la frenada, es importante acordarnos de accionar tanto el delantero como el trasero para detenernos con mayor seguridad. Muchos moteros se olvidan de la utilidad del trasero, a pesar de ser de gran ayuda porque nos permite ganar en estabilidad, precisión y potencia de detención. Y un último apunte sobre el freno trasero. Presta atención a la posición de los pies porque si dejas apoyada la punta sobre pedal de freno sin querer, lo gastarás tontamente.
– Decantarte por una moto que encaje con el entorno. Si solo vas a hacer un uso urbano o bien tienes poca experiencia, lo ideal es optar por una moto que te lo ponga fácil en todos los sentidos. Preferiblemente, que sea de tamaño contenido, que pese poco, que tenga reacciones nobles y que sea de cilindrada reducida. Empezar con una maxitrail enorme y potentísima no es la mejor idea si tienes poco rodaje sobre dos ruedas. Hay muchísimos modelos en el mercado que se adecúan al medio urbano.
– Pilotar con una postura inadecuada. Mantén una posición erguida, con los brazos a una distancia apropiada para tener control suficiente y margen de maniobra. Si vamos muy pegados al manillar o, al contrario, llevamos los brazos muy estirados, no podremos reaccionar con seguridad. Las manos deben estar alineadas con los brazos y las manetas de freno o embrague deben estar cerca para que puedas llegar sin problemas. Las piernas suelen ser las grandes olvidadas pero también son un punto de apoyo importante que nos puede ayudar a maniobrar y a tener un mayor control de nuestra moto. Y, a la hora de girar, es importante utilizar el cuerpo cargando el peso ligeramente hacia la dirección que quieras ir para acompañar el movimiento del manillar y la inclinación.

Ya sabéis que siempre nos gusta terminar con una recomendación. Y en esta ocasión os animamos a hacer cursos de conducción. Aunque circules por la ciudad, nunca está de más tener una buena base y pulir detalles. Los ojos de un instructor siempre verán algún fallo o manía que tengamos y, de esta forma, podremos corregir posibles errores y aumentar nuestra seguridad. No solo se trata de circular bien, también sabremos cómo actuar ante distintas situaciones como, por ejemplo, si se nos vence la moto en una maniobra. Levantarla correctamente evitará que nos hagamos daño. Y, por último, os animamos a que reviséis la moto periódicamente o la llevéis a vuestro taller de confianza o concesionario oficial para que comprueben distintas cuestiones, como el nivel de líquidos, el estado de las pastillas o de los neumáticos, entre muchos otros elementos. Llevar la moto al día y en condiciones también es apostar por la seguridad.