La Mancha toledana

La Mancha toledana

GUSTAVO CUERVO

Rodar por La Mancha en otoño descubre paisajes singulares. Cabalgar cual Don Quijote sobre tu montura sintiendo las emociones de paisajes de novela y hasta divisar gigantes agitando sus brazos sobre los altozanos es inevitable en esta región hispana tan renombrada en la literatura universal.

 

Casco de moto con el libro del Don Quijote

Don Quijote da comienzo a nuestra ruta

Comenzamos el viaje en Toledo , capital de Castilla la Mancha, una ciudad bimilenaria cuyo centro histórico hay que conocer a pie, estacionando la moto, pues todo el centro histórico está peatonalizado. Paseando, disfrutarás del conjunto monumental de una ciudad Imperial. Dos mil años de la historia de España se encaraman sobre una península formada por el Río Tajo. Los restos romanos más el arte árabe, judío y cristiano se entrelazan en cada rincón. El circo romano, los acueductos y puentes, las murallas visigoda y árabe, la Mezquita, la majestuosa Catedral, una de las más impresionantes de la península ibérica, el Monasterio de San Juan de los Reyes, el Alcázar y el barrio judío… resulta difícil elegir y muy fácil admirarse en cada rincón. Hay que dedicarle tiempo y dejarse seducir, además de por sus monumentos, por sus restaurantes de exquisita gastronomía manchega y los no menos atractivos sabores de sus dulces mazapanes y pasteles.

 

Panorámica de Toledo con motorista

Panorámica de Toledo

 

Aún sin entrar a caminar por el centro histórico, hay algo que no debes perderte antes de arrancar para conocer los paisajes manchegos. La ruta circular que rodea Toledo y las vistas desde la terraza del Parador de Turismo o alguno de sus próximos miradores. Verás como el Río Tajo rodea casi en su totalidad la ciudad, haciéndola de esta forma fácilmente defendible y un lugar privilegiado geoestratégico en el centro peninsular. Condiciones naturales por las que fue elegida por todas las civilizaciones hispanas para considerarla una de sus más valiosas joyas, cuando no hacerla su propia capital.

Rumbo a Ocaña

En ruta salimos de la ciudad hacia oriente siguiendo el curso del Río Tajo en dirección a Ocaña, a lo largo de la recta carretera N-400. Antes de llegar a Ocaña, las lagunas de Ontígola son referencia de humedales con su variada fauna avícola para los que gusten de una naturaleza singular. Catalogado como reserva natural, El Regajal-Mar de Ontígola, es un espacio natural enclavado territorialmente dentro de la Comunidad de Madrid justo en los límites con Toledo. La laguna, con origen en un embalse renacentista completamente naturalizado, congrega aves migratorias y especies autóctonas y en su entorno, en el monte mediterráneo subdesértico, forman un conjunto que en primavera concentra una gran variedad de mariposas.

La población de Ocaña está propuesta para conseguir ser catalogada como conjunto histórico artístico, pues aporta para ello una notable cantidad y calidad monumental. Iglesias, fuentes, palacios y conventos, pero especialmente su amplia Plaza Mayor reclaman la atención del viajero.

 

Plaza Mayor de Ocaña

Plaza Mayor de Ocaña

 

Continuando el viaje la ruta propuesta surca los clásicos y aplanados paisajes manchegos. Para los que busquen rincones poco conocidos, una recomendación es la pintoresca ermita de Huerta de Valdecarábanos. Con rumbo sur se puede utilizar la AP- 36 de peaje o la antigua carretera N-301 que corre paralela pasando por Villatobas y Corral de Almaguer hasta alcanzar Quintanar de la Orden. Aquí giramos a poniente por la CM 410 para buscar Villacañas, que conserva sus tradicionales silos subterráneos. Estas construcciones populares fueron creadas por los agricultores y fueron muy utilizados hasta mediados del siglo XX. En el término municipal hay un complejo de lagunas de fuerte estacionalidad que son referencia para los amantes de la naturaleza y uno de los escasos lugares de la Mancha donde es posible ver durante el invierno, en la Laguna Larga, colonias de flamencos.

 

Laguna Larga en Villacañas con sus característicos flamencos

Laguna Larga en Villacañas

 

Entre Villacañas y Consuegra, una larga recta de más de 26 km atraviesa La Mancha toledana entre hileras de vides y campos cerealistas. Este llano paisaje manchego es muy diferente con las estaciones del año cambiando del verde intenso primaveral a los marrones invernales o los amarillos del estío. En invierno, a veces entre nieblas, el paisaje se vuelve gris difuso. Tembleque, un poco más adelante, tiene una famosa y artística plaza mayor.

 

Molinos de Viento de Consuegra

Molinos de Viento de Consuegra

Llegamos a la recta final de la ruta

Consuegra es uno de los puntos culminantes de esta ruta manchega por la provincia de Toledo. Su crestería de los Molinos y el castillo se recortan contra el cielo y son visibles desde largas distancias. Atravesando el pueblo situado en la base de la colina se encuentra la subida por una estrecha carretera que lleva a integrarte en la estampa más clásica de la Mancha. Desde la cima se tienen amplias vistas de toda la comarca. Al fondo, junto al último molino, un aparcamiento sin salida te permite ver todos los molinos alineados hasta el castillo de más de ochocientos años de antigüedad. Con origen en una fortaleza musulmana, fueron los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén los que le dieron forma definitiva con una estructura similar al castillo de Crac de Chevaliers en Siria, que también perteneció a la Orden donde elementos como sus cuatro torres semicirculares le dan un aspecto de castillo inexpugnable.  Los molinos situados en el altozano aprovechaban las corrientes de viento para moler los cereales y obtener las harinas.  Son 12 los molinos restaurados y quizás el más famoso sea el llamado Sancho, que mantiene su maquinaria en funcionamiento para fines turísticos. Pero todos tienen una historia que contar con imágenes y recuerdos de la más famosa novela de caballerías de la historia. Don Quijote de la Mancha.

 

Atardecer en los Molinos de Viento de Consuegra

Atardecer en los Molinos de Consuegra

 

Cerrando la ruta con rumbo norte, se pasa por los Yébenes y Orgaz con su castillo en el centro de la población y poco más adelante Sonseca, que vio instalarse a principios del siglo XX los primeros obradores de mazapán. Este dulce de exquisito sabor y de elaboración artesana, junto a su buena distribución por toda España, han situado a Sonseca en el mapa de las especialidades gastronómicas manchegas. Antes de los postres, en los restaurantes toledanos, la perdiz es la reina, que se sirve de muy distintas formas. Escabechada, con judías, pero en la mayoría de las veces en la forma más tradicional y autóctona de la región, estofada a la toledana.

 

Castillo de Orgaz

Castillo de Orgaz

 

Viajar por La Mancha te hace sentir como un caballero medieval. Las múltiples alusiones a los personajes ficticios más famosos de la historia de España se encuentran por todas partes. Siluetas, esculturas, nombres de rincones, pueblos y ventas que aparecen mencionados en el libro son una constante. Una ruta sin complicaciones orográficas que a cambio ofrece grandes atractivos culturales.

Mapa ruta por la mancha

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