Ruta en moto por Ciudad Real: Entre Lagunas

Ruta en moto por Ciudad Real: Entre Lagunas

Ciudad Real es una provincia manchega asociada a llanuras secas, pero al contrario de lo que se piensa popularmente, está llena de alicientes y tiene algunos de los humedales más importantes de España, además de otros muchos atractivos paisajísticos y culturales.

Ciudad Real es el punto de inicio y final de esta ruta por la Mancha más sorprendente. Fundada por Alfonso X en 1255 para compensar el poder político de la Orden de Calatrava, es una ciudad de moderna estructura. La puerta de Toledo es el único resto de la antigua muralla y sus principales monumentos son la Catedral Basílica de Santa María del Prado y la iglesia de San Pedro, de estilo gótico de los siglos XV y XIV. El museo provincial conserva importantes colecciones de arqueología y pintura.

Rutómetro

Salimos de ruta enfilando el norte por N 401 y desde Fuente el Fresno la CM 4120 para conocer Villarubia de los Ojos, donde se sitúa el nacimiento del río Guadiana, aunque la confederación hidrográfica considera que en realidad es en las Lagunas de Ruidera donde nace el cuarto río más largo de España, 744 km.

Paisajes planos típicos de La Mancha que ofrecen muy diferentes aspectos en cada estación del año. El Guadiana proviene del árabe wadi (río) Ana y ofrece en su nacimiento una polémica singular, pues cerca de Argamasilla de Alba desaparece hasta volver a resurgir en Villarubia de los Ojos. Como quiera que sea, es en esta zona donde con la aportación de los ríos Cigüela y el recién rebrotado Guadiana, se extienden las Tablas de Daimiel, que tienen la más alta calificación ecológica.

Centro de interpretación y visitas guiadas por pasarelas y observatorios muestran la variedad e importancia de este humedal fundamental en las rutas migratorias de las aves europeas. El paisaje de las Tablas varía mucho con cada estación del año y especialmente tras las prolongadas sequías, pero siempre es una visita muy recomendable. Aparca tu moto en el parking del centro de visitantes y disponte a caminar para admirar este singular paraje desde alguno de sus varios miradores. Esta es la primera demostración de que en esta ruta La Mancha es mucho más que secarrales.

La ruta continúa hacia el este por N 430 o la paralela autopista A 43 en dirección a Manzanares, desde donde se toma dirección noreste en busca de Argamasilla de Alba. Este pueblo se considera el lugar de La Mancha donde Cervantes sitúa el inicio de su novela universal, ese lugar “de cuyo nombre no quiere acordarme”. Antes de alcanzar Tomelloso, centro vitivinícola de enormes bodegas que hablan de la mayor zona productora de vinos de España, hay que desviarse hacia el sureste por la CM 3115. Siguen los campos cubiertos de hileras de vides. Filas continuas de cepas se alinean hasta el horizonte. En invierno apenas se asoman sus cortos y retorcidos troncos, en primavera se cubren de ramas y hojas que muestran durante el verano su mayor frondosidad, de las que cuelgan los racimos de uvas. El fin de verano trae la vendimia y es cuando hay que prestar más atención a la circulación, pues son muchos los tractores con remolques que llevan la cosecha hasta las bodegas. Finalizada la vendimia se recortan las ramas y el ciclo vuelve a empezar. En otoño, después de las lluvias, también hay que aumentar la precaución, pues los tractores, al salir de los caminos, dejan el asfalto con barro o arena cuando se seca, así que mucha atención.

 

El punto final a este tramo lo pone el castillo de Peñarroya y sigue una ruta algo más sinuosa hasta alcanzar Ruidera, donde se encuentran las lagunas.

Son un total de quince lagunas enlazadas, a veces por cascadas, a veces por canales, pero siempre de aguas transparentes que bajan saltando los 120 m de desnivel entre la primera y la última.

El sonoro nombre con que se conoce a estas lagunas le viene del ruido (ruidera) que producen las aguas al caer de unas a otras. De arriba hacia abajo toman los nombres de: Cenagal, Coladilla, Cueva Morenilla, del Rey, La Colgada, la más grande de todas con 2.400 metros de longitud y 500 en su parte más ancha, las dos Batanas, la Salvadora, la de la Lengua, la Redondilla, la San Pedra, la Tinaja, la Tomilla, la Conceja y la Blanca. La carretera CR 650 es la que bordea todas las lagunas por su cara noreste. Tiene velocidad muy limitada y un carril para bicicletas y paseantes que deja la vía para circular bastante estrecha. Los días festivos del verano el tráfico es denso, pero el resto del año puede gozar de la tranquilidad de una ruta tranquila y detenerte en alguno de sus miradores.

Los romanos ya tenían aquí un lugar para el recreo, pero entonces el paraje era bastante diferente, pues un denso bosque cubría todo el contorno lacustre. Tras la desamortización de Mendizábal, los carboneros talaron los bosques y la fronda solo se está recuperando en los últimos años. Consideradas tradicionalmente como fuente de nacimiento del río Guadiana, están alimentadas por una serie de resurgencias subterráneas. Cervantes hizo cabalgar por estos parajes a don Quijote, quien atribuyó su creación a la obra del mago Merlín.

 

La carretera continúa hasta la laguna Tomilla, donde se acaba la carretera asfaltada y está prohibido el tráfico a motor. Para seguir la ruta hay que volver hasta la laguna Redondilla y tomar la AB 612 en el cruce del restaurante El Molino hacia Ossa de Montiel. A continuación, siguiendo al AB 610 ofrece un tramo de curvas antes de alcanzar Villahermosa y después muy cerca Montiel.

Villanueva de los Infantes es excelente representante del barroco y renacimiento manchego con su estructura simétrica donde se levantan palacios, edificios religiosos y casas populares que conforman una bella población que tiene en su Plaza Mayor una cita ineludible. Además, aquí pasó sus últimos días y se encuentra enterrado en la Iglesia de San Andrés el genial Francisco de Quevedo, con Cervantes, Lope de Vega y Góngora, ejemplos ilustres del Siglo de Oro de la literatura española.

La ruta continúa entre vides hacia Valdepeñas, “preñada de vino” una expresión popular que habla bien a las claras de la esencia de esta gran población donde abundan las bodegas. Si te gusta la enología, nada mejor que aparcar la moto y hacer la ruta del vino. Conocerás todos los procesos necesarios para transformar las uvas en vinos de denominación de origen de la región que más cantidad de litros produce de toda España. En moto, alcohol siempre cero, por lo que si degustas estos caldos lo mejor es pasar noche en Valdepeñas, para al día siguiente proseguir camino en dirección a Almagro.

 

 

Situada en el centro provincial, fue ciudad principal del Campo de Calatrava y capital provincial hasta que la capitalidad fue trasladada a Ciudad Real. El Corral de Comedias se mantiene intacto y en activo desde el siglo XVII. El Festival Internacional de Teatro Clásico que se celebra en el mes de julio es un imán para el turismo, pero Almagro ofrece muchos otros atractivos, tanto monumentales como gastronómicos. Las afamadas berenjenas de Almagro como aperitivo a unas migas de pastor, asadillo o pisto manchego son solo algunas de sus especialidades.

Finaliza una ruta que, a falta de largos tramos de curvas, ofrece infinitos atractivos monumentales y culturales, entre los que no es difícil adivinar el lento cabalgar de don Quijote y su escudero Sancho Panza.