
24 Feb Ruta en moto por la Rioja: de los Viñedos a las Sierras
GUSTAVO CUERVO
En La Rioja, en pocos kilómetros, pasas de los cuidados campos de viñedos a las sierras de singulares picos y frondosos bosques, todo ello enlazando pueblos de exquisito encanto y seculares tradiciones.
Una ruta turística por La Rioja debe comenzar en la capital, Logroño. El amplio y variado catálogo monumental de la capital riojana es consecuencia de sus más de dos mil años de historia.
La catedral de Santa María, la iglesia de San Bartolomé, el paseo del Espolón o el museo de La Rioja, donde se reúnen tesoros de más de dos milenios de historia de estas tierras, son una parte del catálogo material, pero hay algo que marca mucho más a todo aquel que pasa al menos unas horas en esta ciudad: la imprescindible ruta de bares o ruta de pinchos o tapas por la calle del Laurel. Para el aperitivo, la comida o la cena, los bares y restaurantes de esta céntrica calle logroñesa se suceden puerta con puerta para ofrecer todas las excelencias de la cocina riojana, considerada una de las más variadas y exquisitas de España. El tapeo, pasando de bar en bar, probando aquí y allá los muy variados pedacitos de exquisiteces culinarias, es sencillamente inolvidable. Si lo pruebas, repetirás seguro. La senda de los elefantes, por “las trompas” que no son infrecuentes entre los transeúntes, es el nombre con el que se ha conocido popularmente a esta calle.

El Paseo del Espoldón
Saliendo de ruta en moto, vamos a trazar un viaje por el occidente de la Comunidad, donde se extienden los magníficos campos de viñedos hasta la sierra de la Demanda. Entre las montañas, recorreremos también una pista de tierra que surca paisajes excepcionales. En esta ruta hay una densidad y variedad de alicientes naturales, históricos y culturales, por lo que lo más recomendable es realizarla en al menos un par de días, no por su longitud, sino más bien para poder aprovechar las cenas y las noches para deleitarse con uno de los productos mundialmente más famosos de La Rioja: sus vinos. Alcohol y moto son completamente incompatibles, mucho más incluso que en los automóviles, pues en las motocicletas necesitas siempre un sentido complementario, el equilibrio, que se ve rápida y gravemente afectado por la ingesta de alcohol. En moto, solo 0,0.
Salimos de la capital hacia el oeste por la N-232, siguiendo el curso del río Ebro, que es el límite geográfico que dibuja la frontera con Euskadi y la provincia de Álava al norte.
Haro es la capital del vino de Rioja y donde se celebra la singular Batalla del Vino el día 29 de junio. Los vecinos se emplazan en un descampado para atacarse con armas cargadas de vino con las que se disparan a granel. Estamos en el corazón de la denominación de origen Rioja. Aquí, cada pueblo tiene sus propias bodegas, algunas visitables y hasta con restaurantes en su interior. Con la moto ya estacionada, no hay nada como elegir alguna para descubrir los muchos secretos de tan preciado caldo.

Bodegas David Moreno
Y para dormir, también puedes encontrar buenos alojamientos dentro de las instalaciones de algunas bodegas. La más reconocida por su estilo futurista es la de Marqués de Riscal, situada en Elciego (Álava), a mitad de camino entre Logroño y Haro, pero hay muchas otras bodegas que ofrecen hotelería singular. Uno de los pueblos más atractivos de esta zona es San Vicente de la Sonsierra, y su casco histórico, sobre la cima de una colina elevada sobre la vega, es una perfecta atalaya para contemplar el río Ebro y sus campos de vides extendidos por ambos márgenes.

Hotel de Marqués de Riscal
En ruta hacia Santo Domingo de la Calzada, por la LR-111 rumbo sur, se ven en el horizonte las montañas por las que rodaremos tras conocer uno de los lugares de referencia de la España medieval: el monasterio de Santo Domingo de Silos. Esta población, referencia fundamental en el Camino de Santiago, ofrece una bella plaza, callejas y la iglesia, en cuyo interior encontraremos un artístico gallinero donde vive un gallo. Cuenta la leyenda que un gallo cantó después de asado en uno de los milagros más singulares y que forma parte intrínseca del acervo cultural de este pueblo riojano.

Monasterio de Santo Domingo de Silos
Siguiendo la misma carretera, más hacia el sur, se alcanza Ezcaray, una villa turística en la que siempre encontrarás entretenimiento. Urbanísticamente, tiene un bello casco histórico, con soportales, plazuelas porticadas y palacios, una excelente gastronomía y múltiples actividades de todo tipo que se organizan a lo largo de todo el año. Eventos como festivales de jazz, jornadas deportivas, micológicas, fiestas medievales… Un poco más al sur comienza la ascensión hasta las pistas de esquí de Valdezcaray. La carretera no presenta grandes desniveles para remontar los 14 km que son necesarios recorrer hasta alcanzar la estación invernal. Allí, desde el mismo aparcamiento, nace una pista de tierra perfectamente transitable en verano que comunica con el valle del río Najerilla, a la altura del embalse de Mansilla. Es una pista sencilla, con un buen mantenimiento y válida incluso para motos de turismo, siempre que esté seca. En todo caso, y especialmente con motos más turísticas que de enduro, es recomendable obtener información puntual sobre su estado antes de salir de la estación de esquí.
A continuación, ya siguiendo el cauce del río Najerilla, recorremos una preciosa carretera que enlaza lugares excepcionales, como el Monasterio de Valvanera (sin salida), donde se venera a la Virgen, patrona de La Rioja, y pueblos tradicionales como Anguiano, donde se celebra el espectacular descenso de las escaleras con zancos. A continuación, dejando la LR-113 en Bobadilla y tomando la LR-331, se alcanza San Millán de la Cogolla, no sin antes dar un vistazo a la región desde el Mirador de La Rioja.

Monasterio de Valvanera
El grandioso monasterio de Yuso y el humilde Suso son fundamentales en la historia de la lengua castellana. La biblioteca de Yuso es uno de los lugares más impresionantes de la visita a este importantísimo cenobio. Camino de Nájera, urbe monumental que fuera capital en el medievo, las vides se adueñan de nuevo del paisaje.

Monasterio de Yuso
Cualquier época del año es diferente y válida para conocer La Rioja, pero es sin duda el otoño el que ofrece más variedad en el colorido de sus campos, montañas y valles. En esta ruta por La Rioja, se suceden cada pocos kilómetros los alicientes históricos y monumentales, los paisajes impactantes y, en cada pueblo, asadores y restaurantes en los que degustar las excelsas especialidades gastronómicas de una región donde comer es un arte.