Ruta en moto por Lleida: Altos Pirineos

Ruta en moto por Lleida: Altos Pirineos

Gustavo Cuervo

Una de las rutas más espectaculares de los Pirineos que reúne todos los alicientes buscados por cualquier mototurista. Paisajes de ensueño, carreteras de curvas infinitas, arte, cultura, gastronomía y hasta magníficos museos de motos.

El comienzo y fin de esta ruta es la capital provincial, Lleida, de fácil y rápido acceso por autovía / autopista A-2 desde el centro peninsular y desde el noreste de Cataluña. Una ciudad presidida por la catedral, la Seu, a la que recomendamos subir para contemplar una panorámica completa no solo de la urbe, sino también de todos sus alrededores.

Saliendo de la ciudad por la N-230, se entra en la provincia limítrofe de Huesca, pasando por Benabarre y Puente de Montañana, a partir de donde se enfila directamente el norte en busca de los Pirineos. En Puente de Montañana, Casa Isidro, un lugar de referencia para almuerzos motoristas. Cruzamos de orilla y seguimos remontando hacia el norte.  En esta ocasión, por la más ancha, con mucho mejor firme N-230 pasando por Sopeira.

Aquí comienza el tramo más entretenido y montañoso de este sector. La presa de Escaldes y el lago que genera ya sorprenden con fantásticos paisajes. Atención en los túneles por posibles filtraciones de agua. Varios apartaderos permiten disfrutar de buenas vistas de este lago artificial que marca frontera entre Cataluña y Aragón.

El Pont de Suert es la siguiente referencia. Aquí se celebraba una famosa concentración de motos en la década de los años 90 del pasado siglo con asistencia masiva y, actualmente, desde 2017, es el punto de partida y finalización de la Quebrantabook, un rally turístico no competitivo cuyo recorrido no se conoce hasta pocos días antes de la prueba. Tiene dos opciones: Quebrantabook de 400 km y Quebrantabook extrem de 650 km.

A tres kilómetros, siguiendo la N-230, se encuentra el enlace con la L 500 (sin salida). Es un desvío imperdonable, pues sube a uno de los valles más atractivos y singulares del Pirineo: La Vall de Boí. Tiene el triple atractivo de sus lugares de magnífica naturaleza, un excelente servicio para las multi-actividades deportivas y el exclusivo aliciente de concentrar la mayor cantidad de iglesias románicas de Cataluña. Atrapado entre las sierras de Cardet y Sant Martí, amplio al principio, se va estrechando según se asciende para pasar por los pueblecitos de Llesp, Barruera, Erill la Vall, Boí y Taüll, donde la carretera asfaltada termina en el aparcamiento de las pistas de esquí. El hotel Spa Caldes de Boí tiene una larga vinculación con los viajes en moto y una bonita exposición de motos clásicas españolas de carretera. La historia cuenta que los primeros vehículos a motor en llegar hasta este lugar fueron unas motocicletas Montesa. Cuando la fábrica acabó las primeras motos de preserie, decidió someterlas a una dura prueba en condiciones reales para comprobar su fiabilidad. Qué mejor que ir desde Barcelona a Caldes de Boí, entonces solo accesible por caminos de caballerías. En el verano de 1945, Don Paco Bulto, su sobrino Soler Bulto y los hermanos Milá llevaron a cabo la proeza. Hoy el museo enclavado en el hotel Spa Caldes de Boí es digno de una detenida visita. Cita previa: tlf 973696210 info@caldesdeboi.com

En invierno y temprana primavera hay que tener información precisa del clima y el estado de la carretera, pues no son pocas las ocasiones en que se hace obligatorio el uso de cadenas. En Taüll no puedes pasar sin visitar la iglesia de Santa María, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Descendiendo de tan precioso valle, retomamos el camino al norte por la N-230 que vuelve a transitar entre los bordes de Aragón y Cataluña, hasta superar el embalse de Baserca con sus paisajes verticales de alta montaña. Vertiginosas laderas, bosques, cascadas, riachuelos… todo el Pirineo se despliega a la salida de cualquier recodo.

Al final se encuentra el túnel de Vielha, el más largo de España por carretera con 5.230 metros, abierto en 1948. En la salida, una corta y pronunciada bajada nos deja en Vielha; la principal población de Val d’Aran queda a vista de pájaro y el valle que se extiende hacia el oriente. Es el único valle longitudinal al eje de los Pirineos que ofrece durante el verano unas condiciones excelentes para la práctica del mototurismo. El aislamiento secular del valle propició que sus habitantes conformaran una cultura propia, incluida una lengua exclusiva, el aranés. Arquitectura, gastronomía y tradiciones son las muestras de esta singularidad. La primera es fácil de comprobar en todas las aldeas que se estiran a lo largo del valle con tejados de pizarra negra, minaretes y vertientes a dos aguas, mientras en la cocina, la olla aranesa es su mejor representante. La Val d’Aran tiene suficientes alicientes para atraparte durante semanas entre ellas las rutas de carretera con la ascensión desde Baqueira al Pla de Beret, estación de esquí, desde cuyo aparcamiento arranca una pista de montaña de tránsito posible con cualquier trail en verano que lleva hasta Esterri d’Àneu (restricciones ocasionales necesaria información puntual ) o en el otro extremo de la Val d’Aran, la entrada en Francia por el puerto del Portillón que arranca en Bossot y atraviesa un un espeso bosque de abetos para llegar a la preciosa población de Bagneres de Luchón y a continuación volver al Valle por Saint-Béat, Melles y Les.

Baqueira, subida a Beret

La ruta principal continúa para superar el espectacular puerto de montaña de la Bonaigua, uno de los pasos más míticos de Cataluña y del Pirineo español (2.072 m). Abierto en el año 1924, fue hasta la construcción del túnel de Vielha, la única vía de acceso a este aislado valle que tenía mucho más fácil conexión con Francia. Carretera de alta montaña que puede permanecer cerrada algunos días durante el invierno. Atención: tráfico turístico en verano y frecuentes boñigas de vacas sobre el asfalto. Excepcionales vistas de la cabecera del río Noguera Pallaresa y, al final del descenso, desvío hacia Espot (pintoresco) y accesos al Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici. Por último, entre Llavorsí y Rialp, se encuentra el mejor tramo de aguas bravas de España para la práctica del rafting.

Sort tiene un buen conjunto urbano antiguo, pero es popularmente mucho más conocida por la administración de lotería La Bruja de Oro, una de las oficinas que más venden y más premios reparten de toda España. No se puede pasar por Sort sin acercarse al menos a visitar el establecimiento con sus brujas, en las que los aficionados rozan sus billetes y todos se toman fotos.

Sort

Tomando la N-260 para remontar un precioso puerto de montaña, el Coll de Cantó.

Espectaculares vistas del valle al principio y curvas de todo tipo con un magnífico asalto y buena visibilidad son las características de este puerto que sin duda anotarás entre los mejores tramos para la moto de toda la provincia. El ascenso desde el valle del Noguera Pallaresa es más pronunciado que la bajada hacia la Seu d’Urgell y, si no tienes prisa y te gustan las panorámicas, un par de miradores te descubrirán excelentes vistas del valle con el pueblo de Sort.

El Coll del Cantó finaliza en Adrall, ya en el alto valle del río Segre. Desde aquí, el regreso directo hacia Lleida sigue la C-14 pasando por Coll de Nargó y perfilando el largo embalse de Oliana y alcanzando Basella. Esta es otra de las paradas imperdonables, pues aquí está el Museo de Basella.

Museo de Basella

Una de las alternativas no menos interesante para regresar a Lleida desde Sort sigue el valle del Noguera Pallaresa y la N-260, a lo largo de la que se suceden importantes atractivos naturales. No se pasa por el Coll del Cantó, pero sí por Gerri de la Sal, que debe su nombre a tener las salinas más importantes que tuvo Cataluña. Estas salinas, fácilmente visibles desde la carretera antes de entrar en el pueblo, son estructuras de forma irregular construidas con piedra tapizadas de barro hasta las que se canalizaba el agua salina de un manantial cercano. El Alfolí o Casa de la Sal, que era el almacén de tan preciada materia durante la Edad Media, es hoy un museo que explica perfectamente todo el proceso para conseguir el llamado oro blanco. Las salinas estuvieron en explotación hasta mediados del siglo XX, cuando las grandes salinas marinas y las facilidades del transporte las convirtieron en poco rentables. En este tramo, siguiendo rumbo sur, el paraje de la Argentería, el embalse de Sant Antoni, Castell de Mur (panorámicas) y los embalses de Terradets y Camarasa son todo un espectáculo natural de regreso hacia Lleida. Si deseas un poco más de ruta, puedes desviarte, después del desfiladero de Terradets, a la derecha en dirección a Àger. Una ruta con un asfalto perfecto, curvas de todo tipo y un paisaje del Montsec d’Ares que te sorprenderá. La población de Àger es famosa por ser un punto de referencia mundial de la práctica del parapente y por tener un observatorio astronómico de los más importantes de España.

La Seu d’Urgell

Como podrás comprobar, esta ruta y todas sus variantes están saturadas de múltiples y variados alicientes, por lo que reclama varios días para sumergirte plenamente en el corazón de los Pirineos y llenar tu cámara de espectaculares imágenes y tu mente de recuerdos imborrables.