Serranía desconocida de Cuenca

Serranía desconocida de Cuenca

La provincia de Cuenca tiene una doble personalidad paisajística y cultural. De un lado la montaña; la Serranía, con múltiples rutas en las que disfrutar de una naturaleza impresionante, y del otro lado la Cuenca Manchega, con sus llanuras, lomas y la figura del Don Quijote asomándose por sus horizontes. En esta ocasión vamos a viajar por un tramo de la sierra conquense muy desconocido y que hará las delicias de quienes busquen carreteras solitarias y muchas pistas de tránsito permitido para los aficionados al off-road.

Rutómetro

Arrancamos en la capital, Cuenca, que siempre reclama una detenida visita. Al menos hay que conocer algunos de sus lugares más destacados, como son la Plaza Mayor, a la que se accede por una sinuosa calle que pasa justo por debajo del Ayuntamiento para abrirse frente a la catedral. Es el centro neurálgico de Cuenca, donde hay que perderse entre sus callejuelas estrechas, muchas de ellas empinadas, para asombrarse ante rincones llenos de encanto. Más arriba, subiendo por la calle Trabuco y saliendo por la Puerta del Castillo, encontrarás buenos restaurantes para deleitarte con la comida manchega y unas vistas panorámicas de la ciudad sobre la hoz del río Huécar.

Otro de los lugares que no conviene perderse es la subida por el Paseo del Huécar hasta el Parador de Turismo. Desde el aparcamiento tienes las mejores vistas de las Casas Colgadas, la estampa más característica de esta ciudad castellano-manchega. También es muy singular el conjunto de viviendas coloreadas del barrio de San Martín, con su curiosa peculiaridad urbanística. Con entrada por la calle Alfonso VI, no solo se levantan hacia arriba, sino también hacia abajo, agarrándose a las paredes rocosas de la hoz del Huécar. Pueden llegar a tener diez pisos, de los que solo tres o cuatro están por encima del nivel de la calle.

Un lugar magnífico para la foto de recuerdo es el puente metálico de San Pablo, que salta sobre el río. Si no quieres perderte la vista más completa de la totalidad de la ciudad, sube hasta el Mirador del Cerro del Socorro, donde se encuentra la estatua del Sagrado Corazón de Jesús. Para esto, sigue desde el Parador la estrecha carretera en pendiente ascendente. Un tramo corto pero espectacular que no te defraudará, ni la ascensión ni las vistas.

En marcha salimos por la carretera Camino de San Isidro, bordeando la hoz del Júcar. Desde el mirador de San Isidro y el de José Luis Coll, recordado humorista conquense, podrás comprobar el emplazamiento de esta urbe singular atrapada entre los desfiladeros de sus ríos confluyentes, Júcar y Huécar.

En el descenso se rueda paralelo al río entre una arboleda de ribera que en otoño ofrece colores asombrosos. En el cruce con la CM-2104, toma a la izquierda para seguir por CM-2105 dirección Cuenca y circular por la otra ribera del Júcar. Atravesando la ciudad por la N-320a se deja atrás la urbe y se enlaza con la N-320, la moderna carretera que evita el paso por el centro urbano. A los 12 kilómetros encontrarás un desvío a tu izquierda poco señalizado que indica Torcas. Toma esta ruta para sumergirte en una de las zonas de la sierra conquense menos conocidas. A los márgenes de la ruta quedan primero el Parque Científico Tecnológico de los Palancares y después el albergue campamento, ya dentro de un frondoso bosque de pinos. Entramos en las llamadas Tierras Muertas.

Poco más adelante, en una curva señalizada solo con un rústico cartel, continúa de frente para encontrar Las Torcas. Este fenómeno natural de impresionante orografía se debe a hundimientos del terreno que dejan gigantescas hoyas. Denominadas geográficamente dolinas kársticas de paredes verticales, consideradas Monumento Natural, están constituidas por una veintena de torcas espectaculares. Destacan la Torca del Agua, la del Lobo y la de la Novia. Asómate, si no tienes vértigo, en cualquiera de las varias que encontrarás en este espacio natural protegido para asombrarte ante los singulares paisajes que la naturaleza es capaz de crear con su paciencia de milenios.

ATENCIÓN. Toda esta carretera está asfaltada, pero tiene socavones que hay que evitar si no quieres romper tus ruedas. Se recomienda una velocidad muy limitada (regulada a 30 km/h) y es mejor conducir de pie sobre los estribos para ver más lejos y evitar caer en alguno de estos traicioneros agujeros. Hay varios atractivos en este bosque, como el Pino Abuelo o el mirador de San Nicolás, y muchos más donde parar y recrearte con la soledad de estos parajes. En toda esta zona hay múltiples caminos, generalmente bien mantenidos, por los que puedes rodar con tu moto trail. En estos caminos hay que estar siempre alerta a la posible circulación de camiones madereros o también a encontrarlos trabajando, recogiendo los troncos ya cortados para su traslado y ocupando toda la pista.

La ruta continúa hasta enlazar, cerca de Laguna de la Cruz —otra parada imprescindible—, con Laguna de la Llana, donde se toma la CUV-9142 dirección norte hacia Valdemoro Sierra y Beamud. Un tramo de carretera de buen asfalto y curvas enlazadas.

En Beamud, desvío por CUV-9141 hacia el oeste. Otro buen tramo de curvas con algunas horquillas para empezar. Buenache de la Sierra y el hotel Cueva del Fraile son las referencias de este tramo, donde encontrarás muy buenas curvas, pero atención siempre a la fauna salvaje, pues son frecuentes los cruces con corzos, ciervos y los más peligrosos jabalíes.

Se alcanza Cuenca por la CUV-9144, que viaja por el valle del río Huécar. Esta ruta, corta en kilómetros, es muy intensa en variedad de tramos y, sobre todo, transita por lugares muy poco visitados, con lo que podrás disfrutar plenamente de la satisfacción de viajar por carreteras solitarias.